{"id":3752,"date":"2020-03-31T16:44:44","date_gmt":"2020-03-31T16:44:44","guid":{"rendered":"https:\/\/icevaldepenas.org\/\/2026\/?p=3752"},"modified":"2026-10-21T23:53:01","modified_gmt":"2026-10-21T23:53:01","slug":"estad-quietos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/icevaldepenas.org\/2026\/estad-quietos\/","title":{"rendered":"Estad quietos"},"content":{"rendered":"<p>Al salir de casa, y esto por alguno de los motivos permitidos en el estado de alarma, solo se oye un desacostumbrado silencio. Una alfombra de quietud se ha desplegado sobre el pa\u00eds.<\/p>\n<p>En estos primeros d\u00edas de confinamiento el Se\u00f1or ha tra\u00eddo a mi mente de forma repetida unas palabras: \u201cQuietos, quietos, quietos\u201d. <strong>\u201cEstad quietos\u201d<\/strong>. Acudo a la Biblia y medito en el <em>Salmo 46 <\/em>que parece haber sido escrito para ocasiones como esta.<\/p>\n<p>\u00a1Qu\u00e9 inquietud entre la gente! \u00a1Qu\u00e9 intranquilidad y desesperanza! Fuera, la situaci\u00f3n es grave. Dentro, para algunos puede llegar a ser dif\u00edcil. Nuestras costumbres han cambiado de la noche a la ma\u00f1ana. Nuestras rutinas, nuestros h\u00e1bitos, aquello que formaba parte de nuestra vida casi ya de manera instintiva se desmorona. El <em>Salmo 46:2<\/em> habla del <em>desmoronamiento de los montes<\/em>, aquello que se nos presenta como s\u00f3lido e inalterable. \u00a1Qu\u00e9 tremendo si vi\u00e9ramos una gran y majestuosa monta\u00f1a deshacerse a nuestros pies! \u00a1Qu\u00e9 p\u00e1nico nos invadir\u00eda!<\/p>\n<p>En todo el mundo, en nuestro pa\u00eds, todo est\u00e1 sufriendo una agitaci\u00f3n inusual. Todo est\u00e1 inseguro. Seg\u00fan las autoridades \u201clo peor a\u00fan est\u00e1 por llegar\u201d. Me cri\u00e9 al lado del Mar Cant\u00e1brico,\u00a0 caracter\u00edstico por su furia. El <em>Salmo 46:3<\/em> nos habla del <em>mar<\/em>, aquello que nunca est\u00e1 quieto aunque a veces lo parezca. Nos habla del <em>bramar de las aguas, de su rugido, de las olas encrespadas y espumosas por su agitaci\u00f3n,<\/em> con intensidad tal que hasta los mismos montes pueden temblar.<\/p>\n<p>Montes que se desmoronan y mar que ruge furioso. Sin embargo,\u00a0 aunque todo esto llegase a ocurrir (y \u00bfqui\u00e9n dice que no est\u00e9 ocurriendo?), este poema comienza con una frase de <strong><em>\u00e1nimo<\/em><\/strong><em>, <strong>resistencia<\/strong> y <strong>confianza<\/strong><\/em>: <strong>\u201cDios es nuestro amparo y fortaleza, nuestro pronto auxilio en las tribulaciones\u201d <\/strong><em>(Salmo 46:1). <\/em>La tribulaci\u00f3n puede ser el Covid-19 o cualquiera de sus muchas consecuencias, o ambos. Sin embargo, Dios es m\u00e1s fuerte que cualquier tribulaci\u00f3n o que todas ellas juntas. Para el salmista Dios es una protecci\u00f3n, un refugio, un castillo que ofrece seguridad en momentos de desamparo. Dios es nuestro lugar alto al cual acudir en momentos de peligro, dispuesto a ofrecer su ayuda, su pronta ayuda cuando hay problemas. Alguien a quien f\u00e1cilmente se le puede encontrar. <strong>\u201cPor tanto no temeremos, &#8230;\u201d <\/strong><em>(Salmo 46:2)<\/em> aunque los montes se desmoronen y brame el mar.<\/p>\n<p>La base de la confianza que el autor de este poema nos quiere transmitir es que <strong>\u201cJehov\u00e1 de los ej\u00e9rcitos est\u00e1 con nosotros; nuestro refugio es el Dios de Jacob.\u201d <\/strong>(<em>Salmo<\/em> <em>46:7).<\/em> El Todopoderoso, el Jefe de los ej\u00e9rcitos celestiales, el Dios del universo est\u00e1 con nosotros. No hay nadie mayor que \u00c9l. El m\u00e1s fuerte, el que todo lo puede, el Creador, Due\u00f1o y Se\u00f1or de todo est\u00e1 con nosotros. \u00bfDe qui\u00e9n o de qu\u00e9 vamos a temer si el Vencedor es nuestro refugio? As\u00ed es el Dios de Jacob. Es verdad que Jacob tuvo una vida turbulenta, confusa, alborotada, rebelde, como los montes que se desmoronan o como el mar rugiendo en toda su bravura. Pero Dios tom\u00f3 su impetuoso caminar sin rumbo y lo encauz\u00f3 para bien, d\u00e1ndole a su irreflexivo peregrinaje un prop\u00f3sito de vida, convirti\u00e9ndolo en canal de bendici\u00f3n para otros. Del mismo modo, Dios es el \u00fanico que puede cambiar lo torcido y ponerlo derecho. Dios es el \u00fanico que de una tragedia puede hacer que florezca bendici\u00f3n. Y ese Dios, el Todopoderoso, est\u00e1 con nosotros aunque todo cambie de repente. \u00a1Qu\u00e9 tranquilidad!<\/p>\n<p>Los enemigos de Dios se amotinaban contra su pueblo. Sin embargo, el salmista anima a sus gentes a contemplar las obras de Dios, sus prodigios, sus milagros, su liberaci\u00f3n. En el pasado Dios les sac\u00f3 con victoria de la esclavitud de Egipto. Les hizo pasar el Mar Rojo en seco. Les dio provisi\u00f3n durante todo su peregrinaje por el desierto, a pesar de su falta de confianza. Y finalmente los introdujo en la tierra que les hab\u00eda prometido. Son a estos hechos a los que ten\u00eda que mirar el pueblo en momentos de prueba, cuando los montes se desmoronaban y el mar rug\u00eda: <strong>\u201cVenid, ved las obras de Jehov\u00e1, &#8230;\u201d <\/strong><em>(Salmo 46:8).<\/em> \u00bfNo veis lo que Dios ha hecho en el pasado? \u00a1\u00c9l no ha cambiado! \u00a1Volver\u00e1 a hacer proezas! \u00a1Confiad! \u00a1Confiad!<strong><em>\u00a0<\/em><\/strong><\/p>\n<p>Es probable que la ocasi\u00f3n que motiv\u00f3 la composici\u00f3n de este Salmo haya sido el intento de invasi\u00f3n de Jerusal\u00e9n por parte Senaquerib, rey de Asiria, durante el reinado de Ezequ\u00edas <em>(2 Reyes 18, 19; Isa\u00edas 36, 37)<\/em>. Esta historia me lleva a pensar en otra historia de invasi\u00f3n: la que vivieron el rey Josafat y sus soldados. Este relato es uno de mis favoritos, aunque, para verg\u00fcenza m\u00eda, reconozco que no acudo tan a menudo como deber\u00eda a su ense\u00f1anza con el objeto de fortalecer mi fe. Tres ej\u00e9rcitos <strong>\u201c&#8230; se movilizaron para atacar a Josafat\u201d <\/strong><em>(2 Cr\u00f3nicas 20:1).<\/em> <strong>\u201cJosafat se asust\u00f3 y recurri\u00f3 al Se\u00f1or\u201d <\/strong><em>(2 Cr\u00f3nicas 20:3).<\/em> El rey, delante de su pueblo, reconoce el se\u00f1or\u00edo y la potestad de Dios. Se acuerda de los hechos maravillosos del Se\u00f1or en el pasado y, sobre esta base, qui\u00e9n es Dios y lo que \u00c9l ha hecho, clama ante \u00c9l: <strong>\u201c&#8230; nos sentimos indefensos ante esta enorme multitud que nos ataca y no sabemos qu\u00e9 hacer, si no es poner en ti nuestra mirada.\u201d<\/strong><em> (2 Cr\u00f3nicas 20:12).<\/em><\/p>\n<p>En este momento Dios da claras instrucciones a Josafat. Entre otras \u00f3rdenes le dice: <strong>\u201cDeteneos y quedaos quietos &#8230;\u201d<\/strong><em> (2 Cr\u00f3nicas 20:17). <\/em>Lo normal para un ej\u00e9rcito en situaci\u00f3n de invasi\u00f3n es luchar. Pero Dios quer\u00eda que en esta ocasi\u00f3n no lucharan sino que se quedaran tranquilos, quietos. El Se\u00f1or les concede la victoria \u201csin que ellos muevan un solo dedo\u201d. En el <em>Salmo 46: 10<\/em> Dios tambi\u00e9n demanda quietud: <strong>\u201cEstad quietos, &#8230;\u201d<\/strong><em>.<\/em> Quiz\u00e1 se dirige a los pueblos asaltantes para que abandonen sus pretensiones invasoras. Ellos, los invasores, ten\u00edan que reconocer que Dios es Dios y que no hay otro dios fuera de \u00c9l. Pero, sin duda, tambi\u00e9n se dirige a su pueblo, a los que estaban atemorizados, asediados, con un futuro nada prometedor ante sus ojos. <strong>\u201cEstad quietos, &#8230;\u201d<\/strong><em>. <\/em>A nosotros tambi\u00e9n se nos ordena hoy estar quietos, en cuarentena, por un virus que amenaza nuestra vidas. Las circunstancias son otras, los tiempos tambi\u00e9n, pero en el fondo la experiencia es la misma: vidas en peligro, miedo generalizado, temor a la muerte, futuro econ\u00f3mico incierto, inseguridad, desasosiego. \u00bfEstaremos quietos? \u00bfEstaremos quietos en confianza?<strong><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <\/em><\/strong><\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 prop\u00f3sito esencial ten\u00eda este mandato de \u201cestar quietos\u201d?: <strong>\u201cEstad quietos, y CONOCED QUE YO SOY DIOS\u201d <\/strong><em>(Salmo 46:10).<strong> Dios quiere que le conozcamos<\/strong><\/em>, no tanto con el intelecto, que quiz\u00e1 de eso vamos sobrados, sino <strong><em>de forma experimental.<\/em><\/strong> Nuestro ajetreado estilo de vida, corriendo sin parar, perdiendo siempre la batalla contra el infatigable reloj, no nos brinda muchas oportunidades de quietud. Acaso Dios ha permitido estas circunstancias para que, obligados a \u201cestar quietos\u201d invirtamos nuestro precioso tiempo en buscarle a \u00c9l. Pero <strong><em>buscarle en serio<\/em><\/strong>. \u00bfO es que estamos satisfechos? Quiz\u00e1 nuestra meditaci\u00f3n y estudio de la Palabra son pobres y r\u00e1pidos. Y \u00bfqu\u00e9 de nuestra oraci\u00f3n? Oramos corriendo y poco m\u00e1s que por nosotros y los nuestros, y casi siempre solo para pedir. \u00bfCu\u00e1ndo ha sido la \u00faltima vez que hemos dedicado un dilatado tiempo solo para reconocer qui\u00e9n es Dios y adorar su nombre? Tal vez haya h\u00e1bitos, actitudes personales, situaciones en nuestra vida que necesitan alg\u00fan ajuste. Grandes hombres y mujeres de Dios a trav\u00e9s de sus biograf\u00edas escritas tambi\u00e9n nos pueden inspirar en estos d\u00edas.<\/p>\n<p>Alguien dijo que <strong><em>es necesario desarrollar el h\u00e1bito de la quietud para conocer a Dios.<\/em> <\/strong>Con Josafat, con Ezequ\u00edas y en otras muchas e innumerables ocasiones el pueblo de Dios ha obtenido, a trav\u00e9s de la quietud y la confianza en el Se\u00f1or, un mayor conocimiento personal e \u00edntimo de \u00c9l, de sus obras, de su prop\u00f3sito, de la majestad de su nombre.<\/p>\n<p>Este es el momento para sentarnos tranquilamente y preguntarle al Se\u00f1or qu\u00e9 quiere de nosotros en esta quietud impuesta. <strong>\u201cEstad quietos, y conoced que yo soy Dios &#8230;\u201d<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em>Elisabeth Ramos<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Al salir de casa, y esto por alguno de los motivos permitidos en el estado de alarma, solo se oye un desacostumbrado silencio. 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